¿A quién estás ayudando?

¿A quién estás ayudando?

Así como «dar es vivir» saber es compartir y para rentabilizar tu pasión; tendrás que ser un hombre salvador.


Cuando te mentalizas como «hombre de negocios» se te olvida que debes ayudar a quién sirva mejor lo que haces o con quien te guste trabajar.

Y por esa ansia de crecer y vender más; te conviertes en un mercader de tus conocimientos, cavando tu descenso, porque las ventas no son un fin sino una consecuencia.

Entonces, para cambiar ese chip, sustituye la pregunta ¿A quién le vendo?, por ¿A quién ayudo?

Así en tu mente dejas de ser un «vendedor» para volverte un dador, un libertador en tu campo de acción.

Cuando reemplazas el paradigma de «vender» por el de «ayudar», te vuelves ese maestro que comparte con vocación lo que sabe, y los beneficios serán la respuesta a tu manera creativa de solucionar.

¡Hasta la próxima!


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