El hombre ilimitado

El hombre ilimitado


¿Cómo volverte uno de ellos, incluso si nadas a contracorriente en el mar de la fragilidad masculina actual?

Cada día, te cruzas con aquellos que parecen obsesionados con la necesidad de sentirse superiores.

Ya sea porque creen poseer la verdad absoluta en sus argumentos, o porque son tan insignificantes que necesitan exteriorizar su fragilidad para no sentirse tan vacíos.

Estos hombres ordinarios han escalado un peldaño en la vida actual, tal vez por mérito propio, aunque probablemente porque otros tipos más astutos necesitan vasallos domesticados que propaguen su mensaje.

Estos tipos decadentes parecen hallar su mayor satisfacción en mantener a los hombres masculinos a raya (a quienes califican de tóxicos), evitando que alcancen su nivel y se ofenden por cualquier desigualdad. Aunque siempre hay un aire de condescendencia, y un guiño a su supuesta superioridad intelectual.

Sin embargo, existe otro tipo de hombre, menos ruidoso en sus esquemas, uno que yo denomino “hombre ilimitado”.

Lo llamo así, porque sus ideas, proyectos, negocios y su propia masculinidad, pueden ser, si así se lo propone, infinitas.

Un hombre ilimitado no necesita pisotear a los demás para sentirse fuerte. Los hombres ilimitados son aquellos que, en vez de gastar su energía manteniendo a otros en su lugar.

La invierten en sí mismos, en su desarrollo y en su capacidad para generar un impacto positivo en su perímetro. Se dedican a empujar sus propias fronteras, a trascender los límites que otros ven como inamovibles.

Los motivadores correctos

El hombre ordinario se impulsa por un deseo equivocado de superioridad. Su éxito se mide en comparación con los demás, y al no lograr avanzar por mérito propio, le resulta incómodo el escrutinio de otros hombres.

Su pensamiento perenne de adolescente le impide asumir la incomodidad de la meritocracia, y siempre se presenta como víctima de algo para ascender.

En cada interacción su autoestima se pone en juego y, a menudo, recurre a tácticas de intimidación y opresión social para mantener su estatus de “tipo intelectual”.

Es incapaz de argumentar sus ideas progresistas, dentro del marco de su propia biología, masculinidad y misión en la tierra de los hombres.

En contraste, el hombre ilimitado se mueve por motivos más profundos. Su éxito no se mide por cómo se compara con los aduladores, sino por su desafío personal a ser mejor que su versión pasada y la de sus antecesores.

Su autoestima no depende de la derrota de los frágiles, sino de la superación constante de sí mismo. Y en lugar de intimidar y oprimir a los que piensan diferente, el hombre ilimitado tiende a inspirar y elevar a aquellos que forman su clan.

Ahora, no es necesario que seas ilimitado en todo. De hecho, eso podría agotarte hasta el punto de no poder afrontar tus propias batallas individuales.

Sé ilimitado en lo correcto

¿Cómo podemos convertirnos en hombres ilimitados? A través de la autodisciplina, la humildad de reconocer nuestras limitaciones (que no es lo mismo que fragilidad) y la persistencia.

Mediante el desafío a nuestros límites, no por un deseo egoísta de superioridad, sino por la ambición de ser el mejor hombre que hemos sido.

En la carrera constante de la existencia, cada hombre debe decidir si ser la lluvia y el viento de las circunstancias o el piloto de su propio destino.

Renzo D’Angelo

Prefiero ser un hombre ilimitado

  • Prefiero ser dueño de mi autocontrol, sin importar el desafío que se me presente.
  • Prefiero tener un marco que guíe mis pasos, aunque sea incómodo y desafiante, en lugar de soñar con mundos utópicos que niegan mi propia biología y naturaleza.
  • Prefiero superarme a mí mismo en lugar de superar a un adversario que apenas conozco y parece estar impulsado por el interés de otros.
  • Prefiero ser fuerte en lo correcto porque me convierte en un hombre esencialmente grande, con más tiempo y con más libertad para vivir mi propósito y ayudar mejor a otros hombres.

Ahora, el desafío es tuyo. ¿Qué prefieres tú? ¿Cómo eliges ser tú?

Como dice Donovan, “No se puede enseñar a un hombre a ser libre, pero se le puede enseñar a apreciar la libertad”.

¿Apuestas por la libertad de ser ilimitado? La decisión de ser un hombre ordinario o uno ilimitado es tuya.


Avatar de Renzo

Renzo D’Angelo

Coméntame

Clan de hombres disruptivos

Únete, y recibe mi correo semanal para impulsar tu marca personal masculina como un hombre prémium.