¡Desarma el placer colectivo!

¡Desarma el placer colectivo!

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¡Desarma el placer colectivo!
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Habitúate al esfuerzo selectivo ¡Desarma el placer colectivo!

Sacar adelante objetivos inusuales «personales y profesionales» es uno de los grandes desafíos de un hombre emprendedor, sobre todo, porque siempre tienes la sensación de nadar a contracorriente.

Y esto viene —en mi opinión— por un nivel de conciencia colectivo conformista que te arrastra como una víctima de un supuesto «sistema» que no te deja innovar.

¡Y claro!, con un entorno así; te echas a dormir por la flojera de salir a pelear por algo que tampoco sabes si funcionará.

Ahora, como en todo, este código cultural diciéndote que eres merecedor «solo por respirar» de placer, ocio y entretenimiento (si lo compras) puede tener dos lecturas:

  • Te unes a los zombis y dejas que tu cerebro se pudra por inactividad
  • O eres un hombre disruptivo con nuevos mensajes, ideas y aportes; como los demás están desmayados, será más fácil, ¿o no?

La cuestión es que te animas a hacerlo (porque escuchaste a un imbécil en un pódcast motivándote) y al poco tiempo pierdes el entusiasmo de cambiar tu mundo y realidad.

Y si a esto le sumas creencias asociadas a que ya no tienes veinte años para crear: te rindes y mueren iniciativas con el potencial de impactar.

  • ¿Cómo lograr sacar adelante una idea que te ronda desde hace tiempo?
  • ¿Cómo estar seguro de que la preocupación no matará la disciplina?

Aquí te comparto algunas reflexiones:

3 escenas para evolucionar proyectos con tu marca personal

  1. Descubrimiento
  2. Perfeccionamiento
  3. Redescubrimiento

Descubrimiento

Para lograr un objetivo extraordinario, sí o sí, debes incomodarte activamente, no descubrirás nuevos horizontes si no te desenganchas de los actuales.

Busca en los pequeños detalles de tu mezcla, ten en cuenta que con una mente cerrada nada se te revelará, entonces, pareceré repetitivo, ¡y sí!, porque sin una mentalidad avanzada solo descubrirás que el agua moja, ¿me sigues?

Una vez identificados esos pequeños cambios que pueden simplificar tu proyecto, servicio o marca pasa al…

Perfeccionamiento

En esta segunda escena la intención es centrar tu atención en los detalles que harán tu proyecto disruptivo, agresivo, divertido y picante.

Para no perder el entusiasmo en esta etapa, busca el punto intermedio entre la dificultad del proyecto y las habilidades que tienes.

Visualiza cómo se verá terminado, cómo ayudarás a tus clientes o seres queridos si es un proyecto más íntimo. Enfócate en afinar tus puntos fuertes; que el objetivo per sé cultive tu potencial.

Redescubrimiento

Este acto lo desarrollas cuando comiences a identificar pequeños indicios de aburrimiento, parece tonto, sin embargo, esto juntamente con la preocupación te hacen abandonar cualquier proyecto.

Quiere decir, que este objetivo ya no requiere esfuerzo, se volvió común en tus hábitos, automático, ¡cómo los placeres colectivos!, entonces, vuelve al descubrimiento.

Para mantener viva tu necesidad de crear, redefine tus propósitos iniciales cuantas veces sea necesario con nuevo combustible; reemplaza el ocio vacío nuevamente por incomodidad hasta que te habitúes, no te duermas viendo como se muere tu creación.

¿Qué puedes hacer ya?

  1. Desfragmenta el «proyecto común» en pequeños partes para descubrir maneras más simples de volverlo un objetivo excepcional
  2. Esfuérzate por pulir cada detalle identificado; manteniendo un nivel de dificultad tal que veas progreso y reto simultáneamente
  3. Y por último, invierte tu tiempo con un propósito significativo para ti no para tu entorno, es la mejor manera de revolucionar tus ideas.

No se te olvide:

Habitúate al esfuerzo selectivo ¡Desarma el placer colectivo!

RENZO D’ANGELO

¡Hasta la próxima!


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