¡El imbécil que sobra!

¡El imbécil que sobra!

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¡El imbécil que sobra!
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Comparte valor con tu obra y vuélvete ¡El imbécil que sobra!

Cuando estés del lado de la mayoría, preocúpate porque confirma, que no estás impactando.

Desde tu ego; asocias ser diferente y resaltar con halagos y olvidas que cuando eres un hombre disruptivo, para esa mayoría ordinaria resultas incómodo, impertinente y hasta desagradable, en pocas palabras, ¡sobras!

Y entonces, a todo el trabajo que implica volcar tu marca personal para aportar valor a tu familia, clientes y amigos, súmale lidiar con un grupo (que no entiende siquiera de qué hablas)

El meollo aquí, es que en el marketing, branding e incluso en las ventas prémium siempre hay una pregunta maestra que debes responder, ¿cuál es tu distintivo?

Y responderla es genial desde el autoconocimiento (en teoría), sin embargo, al volverte un renegado no todos serán elogios y aplausos, incluso algunos de estos, ¡serán falsos!

Ahora, este mensaje no es para desanimarte, de eso no se trata este podcast, al contrario, es para decirte, que es preferible ser el imbécil que sobra que el imbécil que encaja, porque para generar cambio debes irrumpir, y ser diferente trae rechazo.

Cuando estás escapándote del rebaño; muchos te harán ver como equivocado y eso esta bien, no pidas a un analfabeto que te enseñe a leer, la cuestión es:

  • ¿Cómo usas la mala onda como combustible para generar más cambio?
  • ¿Cómo ayudas a otros para que avancen con la obra que compartes?

Esto lo desenredarías configurando a tu cliente genial, si embargo, muchas veces en esta búsqueda quieres llevar a las personas de cero a mil con tu producto y servicio.

Y amenos que sea tu distintivo, es más fácil mover lo que ya está en movimiento que una masa muerta, es decir, subir del escalón cien al doscientos es más simple que del primero al cien, ¿me hago entender?

No me extiendo más, para ayudarte con este lío te traigo:

2 convertidores para generar valor con tu marca personal

  1. Inercia
  2. Apatía

Inercia

Aunque hay casos contrarios, te hablo desde la eficiencia, no todo se hace con la menor inversión de recursos, puede ser que tu cliente esté valorando y pagando por ese esfuerzo inicial de pasar de cero a mil con tu ayuda.

Yo prefiero ayudar a hombres inquietos y frustrados que quieran subir del piso quince al cincuenta, creo que aporto más con mí expertise, en tu caso, ¿cómo puedes generarle más movimiento a lo que ya se mueve?

Apatía

El peor escenario de una negociación es cuando debes convencer a un cliente de que tu servicio y producto es lo que necesita, quiere decir, que tu obra no está lista, que te falta educar más para que sea él quien tome la iniciativa.

Puedes hacer accionar a las personas con tu aporte, ¡fantástico!, convencer es otra cosa, por eso céntrate en dar para luego recibir, así no pudres tu mente con técnicas de ventas antiguas y caducas.

¿Qué puedes hacer ya?

  1. Pregúntate, cómo puedes identificar y aprovechar la inercia de tu cliente para acelerarlo con tu impulso
  2. Fomenta la voluntad de tus simpatizantes con una obra fuera de lo tradicional, eso te traerá a los que realmente valoren tu distintivo
  3. Y por último mira el rechazo de muchos como un premio a la autenticidad y solo presta atención a los que quieren el sobrante con luz propia.

No se te olvide:

Comparte valor con tu obra y vuélvete ¡El imbécil que sobra!

RENZO D’ANGELO

¡Hasta la próxima!


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