El hombre de verdad

El hombre de verdad


¿Quién es un verdadero hombre?, ¿cómo es la hombría contemporánea?, ¿cómo se mide nuestra masculinidad?

Son preguntas que nos hacen cuestionarnos, si somos o no, hombres de verdad, y para responderlas, debemos hablar primero de masculinidad.

La masculinidad, aunque ahora evoque mitologías, tiene diferentes influencias en tu desarrollo personal y profesional como hombre emprendedor, empresario, líder y creativo.

Pues puede determinar, aspectos tan relevantes como tu responsabilidad, autoestima, liderazgo, competitividad, constancia, dependencia e independencia, control del perímetro, hasta tu capacidad para afrontar los desafíos más comunes de tu marca personal, ideas y negocios.

Me gusta este concepto, de que la masculinidad no es algo que se te da, sino lo que construyes con tus acciones, reconocimiento y respeto entre tus pares, y sobre todo, entre los que quieres ayudar con tus habilidades.


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¿Quién es un verdadero hombre?

Ser un verdadero hombre puede tener diferentes matices, y de acuerdo con tus creencias, singulares interpretaciones.

Por ejemplo, el seguidor de una religión te dirá que un hombre verdadero es quien ama y respeta a su dios, para un boxeador será el campeón de la temporada, y para un ladrón el hombre de verdad es su mafioso preferido.

Entonces, un hombre verdadero, precisa del reconocimiento de otros hombres, y aunque esto no resuene con las tendencias frágiles actuales, lo que tú y yo, como hombres, podemos reconocer como un verdadero hombre, se relaciona con fortaleza, liderazgo, coherencia y dureza.

¿O quizá no?, todo depende si eres un hombre conservador, liberal, religioso, ateo, agnóstico, si creciste o no con referentes masculinos, si has tenido que desenvolverte entre hombres o si, por el contrario, eres un lobo solitario.

Un hombre de verdad es aquel que sigues sin dudar, el que no te gustaría perder de tu grupo, es con quien quisieras ir a luchar y destruir a tus enemigos, es del que desearías aprender a ser hombre.

En un caso contemporáneo, es ese que si o sí, quieres en tu equipo deportivo, y si eres un competidor individual, es con quién no quisieras enfrentarte si aún no estás listo.

Superando los estereotipos, un hombre de verdad, debe ser bueno siendo hombre, y cuando te domesticas a la escualidez actual, te vuelves un león en la jaula de un zoológico; majestuoso, imponente, respetable pero inútil.

¿Cómo es la hombría contemporánea?

Antes, no teníamos siquiera que hablar sobre nuestra masculinidad, y aunque hay infinidad de literatura al respecto, no te encontrabas con amigos para cuestionarlo y debatirlo.

A pesar de, que para algunos «machos» ser un hombre de verdad se relaciona con ser heterosexual, nada más lejos de la naturaleza masculina.

Así como en los entornos más agrestes de los hombres heterosexuales encuentras grandes hombres, también están plagados de niñas con pene, machistas y con hijos, incapaces de asumir su rol, liderazgo y responsabilidad en sus diferentes entornos.

En los ecosistemas homosexuales ocurre lo mismo, puedes encontrar verdaderos hombres, que darías tu oro por tenerlos en tu clan, y otras representaciones decadentes de masculinidad.

Luego entonces, con quien te acuestes, no determina tu hombría, sino lo bueno que seas desempeñando el cometido de un verdadero hombre.

Hablar de la masculinidad desde una perspectiva masculina, está prácticamente vetado, la mayoría de lo que encuentras en redes, desde publicaciones para llamar tu atención, hasta libros para ser «un buen hombre» vienen de una perspectiva progresista y feminista.

Incluso, puede que este artículo sea censurado en distintos lugares a pesar de lo superficial que parezca.

No sería raro, vivimos una era en donde nuestra masculinidad comienza a estorbar, en donde las escuelas, industrias y diferentes entornos sociales precisan de sumisión, y de una normalización para que seas fácil de manejar; somos leones en una sociedad que precisa de corderos.

Si tienes el privilegio de ser padre de un hijo varón, me entenderás, por más psicología, liberalismos y progresismos que se crucen en el desarrollo de tu hijo, nunca será igual domesticar a un niño que a una niña.

Y las escuelas son más fáciles de gerenciar y «rentabilizar» con niños mansos y castrados que con guerreros innatos dispuestos a desacatar las normas por el ansia de explorar un mundo, que en sus mundos, les pertenece.

Si sumas a la ecuación, que las corporaciones precisan de robots numerados, descerebrados (eso sí, variados para checar su Política de diversidad), tienes la fórmula perfecta para el declive de los hombres que buscan fuerza, honor, coraje y maestría.

¿Cómo se mide nuestra masculinidad?

No tengo ni la inteligencia ni la certeza de hacia donde llegará esta decadencia, yo soy un tipo más cuestionando, lo que la sociedad considera un verdadero hombre, debilitado, sumiso y cancelado.

Lo único que sé, es que al igual que tú, entiendo lo que no es un hombre de verdad, y quiero alejarme de ello, aunque cada vez encuentres más pavos reales sin plumaje, aún queda libertad para elegir, y elegí otro camino.

Los grupos masculinos, inconformes, frustrados e inteligentes no harán más que proliferarse por todo el mundo, y en tiempos adversos, volveremos a ser creadores de la cultura, el arte, los desafíos y aptos para nuevas y mejores versiones de nuestra masculinidad, sin que implique fragilidad.

Por eso, creé este blog de marca masculina, dedico tanto tiempo al desarrollo personal de los hombres y busco evolucionar mis ideas a diario.

Y si así, aumento el eco de mi hombría—siendo mejor siendo un hombre, y en esa búsqueda, ayudo a otros hombres para quienes sea un desafío común, habré logrado mi objetivo.

Si hubiera un «modo correcto» de medir tu masculinidad, de seguro sería una métrica dinámica, mejorable con el paso de los años, y correlacionada con tus elecciones, decisiones y acciones.

Así que, si coincidimos o concordamos en lo que no estamos de acuerdo, únete a mi clan de hombres disruptivos; escribo y publico nuevos episodios todas las semanas sobre la marca personal masculina.

Y al igual que tú, quiero impactar, liderar y sobre todo, ser un verdadero hombre para los que me acompañan en mi viaje.


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