La mente de un hombre simple

La mente de un hombre simple

Si complicas el viaje, odiarás el recorrido, harás que la meta sea irrealizable, y terminarás frustrado.

A medida que te pasan los años, las prioridades cambian, ya no valoras con el mismo fervor lo superficial, y comienzas a conectarte con tu esencia de hombre real.

Sin embargo, el entorno te arrastra con los destellos del marketing y sus algoritmos idiotizando tu mente con cápsulas de poder, prioridad y escasez haciéndote «atender y desear» lo que no necesitas.

Y cuando reaccionas, estás montado en un tren antiguo, lento y ruidoso que no te deja disfrutar del paisaje y menos de tus compañeros de viaje.

¡Bajarte es tan difícil!, ¿dónde dejas la carga?, ¿cómo te deshaces de lo que llevas a cuestas?, cosas materiales, creencias pendejas, complejos y el miedo a ser juzgado como un hombre fracasado por no «tener suficiente».

Muchas veces me he visto en ese tren, odiando el bagaje y sobre todo a mi mente tarada incapaz de frenar para bajarme y desacéreme de todo.

Y aunque parece una decisión fácil, no podrás preverla sin comprender primero por qué nos complicamos tanto, y para qué luchamos.

¿Por qué te enredas?

Nuestra mente es compleja, sin embargo, identifico algunas razones por las que lo complicamos todo y terminamos empeñando nuestra atención.

Una es la baja estima; cuando desconoces el verdadero valor de un hombre; buscas validarte con cosas materiales, dinero, pertenencias, te sumerges en la creencia de «cuanto más tengas más exitoso eres«

Esto forma parte del consumo conspicuo, y es la «necesidad» de comprar lo innecesario para hacerte un hombre más visible.

Otra es creerte merecedor de todo, incluso de lo que no te has ganado, al igual que con la validación anterior te sumerges en comparar tu vida de mierda con la vida perfecta de otros tipos que tienen lo que tu no puedes permitirte.

Y aunque en este caso no buscas la validación social, porque solo tú sabes lo que «gastaste» en ello, es un consumo hedónico, compras un significado inexistente sin un beneficio real.

En ambos casos te autocomplicas, porque viajas con equipaje innecesario, sin propósito y sin identidad personal, moviéndote al ritmo del entorno y de lo que te quepa en el convoy del ego.

¿Cómo ser un hombre sencillo?

Hay varios caminos, desde explorar el minimalismo hasta simplemente despertar cuestionando tu mentalidad. Uno fácil es meterte en la mente de un hombre simple.

Es como crear un avatar, una especie de alter ego que te ayudará a decidir cuándo hacer algo y cuándo no.

Y aunque suene estúpido e infantil, no es convertirte en lo que no eres ni fingir hasta creértelo, es una estrategia para despertar la sencillez que ya llevas dentro.

Buscas hombres referentes, diferentes al consumista tradicional, con los que te identificas, y cuando sientas la «supuesta» necesidad de cargar con algo te preguntas:

¿Mi versión de hombre simple, compraría esto?, ¿un hombre sencillo creería aquello?, ¿si estuviera muriendo necesitaría estos tesoros?, ¿tal «referente» valoraría eso?

Simplificar tus metas está relacionado con revaluar expectativas y reciclar lo que ya tienes.

El camino minimalista

Necesitar lo que tienes y tener solo lo que precisas es la fórmula para despertar del consumo irresponsable y dejar de complacer a otros que ni les importas.

Piensa que el minimalismo no es un fin, es un estilo de vida, y cuando reveles las reglas del juego capitalista, sabrás si estás dispuesto a seguir jugando.

O por el contrario, comienzas a crear un viaje de libertad hacia tu realización personal.

Desafiar tu empeño de complicarte; es un reto permanente para destruir el mito del «hombre importante» e interiorizar esta oportunidad de virar que no volverá.


12 respuestas a “La mente de un hombre simple”

  1. ¡Hola Renzo! Una breve reflexión “Cuanto más tengas más exitoso eres” Vanidad es buscar las riquezas perecederas y poner en ellas nuestras esperanzas. Vanidad es ambicionar honores y ensalzarse. Debemos esforzarnos por alejar nuestra mente y corazón de las cosas visibles.

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