¡Vuélvete un emperador!

¡Vuélvete un emperador!

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¡Vuélvete un emperador!
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Destrona al hombre ingenuo y soñador ¡Vuélvete un emperador!

Cualquiera lidera cuando las cosas están en calma, no hay dificultades y retos a superar, lo complejo es tomar el mando cuando tu poderío está desapareciendo.

Cuando tu verdadero imperio son tu identidad, mentalidad y creatividad, y solo los alimentas de estándares del entorno, ¿qué te queda para liderar?

El verdadero liderazgo comienza con gerenciarte a ti mismo, es algo parecido a los conocimientos, si no los tienes estás supeditado a lo que digan los demás, igual: si no tienes tu mando, estás a merced del que sí lo tenga.

Entonces, cuando te preguntas, cómo te reinventas o cómo haces las cosas diferentes si los demás son tan cuadriculados.

Cuando te justificas en los demás para quedarte estancado haciendo lo mismo; el cuadrado eres tú porque ves en el hombre ordinario una limitación cuando en realidad es una oportunidad para irrumpir.

Cuando esperas una ley, o que un gobierno te ponga normas avanzadas, estás jodido porque no hay nada más retrógrado que un gobierno innovando, quiere decir, que estás siendo empujado como un pelele.

Por ejemplo, si ahora debes manejar todo digital y tú no lo hacías así desde hace varios años, ¿qué tienes de innovador al hacerlo?

Las verdaderas innovaciones son incómodas, te hacen sentir nadando a contracorriente, sin embargo, allí es donde realmente consigues progresar, no en la espera pasiva de un avance generalizado.

Así que antes de pretender liderar a otros, transfórmate en tu propio káiser con estas básicas.

2 tácticas para comandarte como un hombre prémium

  1. Cuestiónate
  2. Presiónate

Cuestiónate

No preguntes por qué los demás hacen esta cosa o aquella, pregúntate siempre por qué lo haces tú de este modo y no de otro.

En esa inconformidad de no tragarte el guion es que puedes desarrollar ideas, productos y alternativas más eficientes.

Funciona como en la categoría de los productos, lo más innovador no es lanzar un producto en una categoría existente, lo disruptivo es crear tu propia categoría.

Presiónate

Nada peor que tener que llevar a un hombre tonto a cuestas, tanto para tu pareja, familia, como para tu mismo equipo de trabajo o clientes.

No esperes la presión de otros, tu mismo debes ser tu mayor impulsador, cuando necesitas motivación externa para avanzar, tu motor interno está averiado, ¡repáralo!

Y si no tienes el impulso necesario para rediseñarte, cambia primero tu productividad antes que tu identidad y verás, como todo fluirá.

¿Qué puedes hacer ya?

No se te olvide:

Destrona al hombre ingenuo y soñador ¡Vuélvete un emperador!

Renzo D’Angelo

¡Hasta la próxima!


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