¡Sé un hombre subversivo!

¡Sé un hombre subversivo!

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¡Sé un hombre subversivo!
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Altera el equilibrio e infringe lo definido ¡Sé un hombre subversivo!

Para poner en perspectiva esta frase, mírala desde su definición contraria, lo opuesto sería algo así como un hombre sumiso con su propio rendimiento.

Algunos hombres se hunden en el conformismo, mientras que otros están ocupados rediseñándose y equivocándose para ser hombres de alto desempeño.

Y si estás aquí buscas el segundo panorama, ¡es claro!, por eso y para conseguir ser un revolucionario con tu productividad personal, puedes comenzar por destrozar tus propias reglas.

Y es que si eres improductivo, o lo que haces y cómo lo haces no te funciona, ¿para que usar tu método?

Entonces tu transformación para lograr tu misión imposible parte de crear un nuevo sistema operativo contraintuitivo para ti mismo, ¿por qué?

Porque las tareas y su manera de ejecutarlas deben serte intuitivas cuando produzcas los resultados que buscas.

Sin embargo, si eres un desastre necesitas algo que rompa tu modo de entender y hacer las cosas, de lo contrario el resultado será el mismo. Y para conseguirlo te traigo.

2 esquemas para volverte un hombre más productivo

  1. Inestable
  2. Restrictivo

Inestable

La productividad al igual que lo que implique crear crisis para desestabilizar la curva de comportamiento, incluye picos de rendimiento, por lo que romper el ciclo, te obligará a ser recursivo.

Así como creas ciclos para analizar, crear, ejecutar y luego mejorar, debes incluir ciclos de inestabilidad, si te quedas pegado en «siempre igual«, al final lo que era efectivo se vuelve ineficiente.

Bien sea, porque ahora hay otra forma de ejecutar esa tarea, o porque ya no tiene sentido siquiera hacerla. Recuerda que el movimiento es vida, el enfoque progreso y la rutina resultados.

Restrictivo

No es ningún secreto que cuantas menos alternativas y recursos tienes eres más creativo al afrontar un reto. Si tienes demasiadas opciones, al final no haces nada, entonces; menos procesos, menos herramientas, más creatividad.

Limita las opciones, restringe las posibilidades, y resuelve el problema con la menor cantidad de energía y recursos, de eso se trata volverte un hombre eficiente. El esfuerzo de hoy es disponibilidad mañana.

Al retrasar la inmediatez del resultado «propia del hombre ordinario», podrás analizar el objetivo en extensión, desfragmentar y ejecutar las tareas por dosis y conseguir el rendimiento que quieres disfrutando del proceso.

¿Qué puedes hacer ya?

No se te olvide:

Altera el equilibrio e infringe lo definido ¡Sé un hombre subversivo!

Renzo D’Angelo

¡Hasta la próxima!


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